Primer día de clases en la UPR

Apenas son las Octavitas. Pero hoy, jueves 10 de enero, te aprestas a acudir a tu primer día de clases en el Principal Centro Docente del País. Los martes y jueves son tus días más pesados: de 8:30am a 2:20pm, sin receso. Mochila a cuestas te apresuras para sentarte en tu primera clase.

8:30am. EDFU. La profesora no llega. Junto a 18 estudiantes más, esperas por veinte minutos. Deciden irse. Aprovechas entonces para hacer un cambio de sección y verificar el salón asignado — por quinta vez — a la próxima clase.

10:00am. LITE. El profesor te asegura que no hay tal cosa como un “canon literario.” Te predica que es absurdo hablar de textos “clásicos” porque el valor literario, al igual que todos los valores, es relativo. Lamenta tener que cubrir (se lo requiere la coordinación) ciertos autores cuya principal deficiencia parece ser haber nacido blancos y norteamericanos. Te asigna autores tan oscuros que una búsqueda rápida en Google apenas si acierta en encontrar. Deben ser excelentes, infieres de la cátedra de hoy, porque ni son blancos ni norteamericanos ni, mucho menos, cristianos. Guardas tu rosario, por si acaso. (No hay prontuario porque la copiadora del Departamento se dañó.)

11:30am. INGL. Esperas un curso de composición avanzada, pero sólo tendrás que escribir (a manera de diario reflexivo) unos parrafitos durante la clase porque el profesor quiere evitar el plagio. Los temas serán de tu agrado. Nada de reglas ni criterios estéticos. Les repite (¿les dramatiza?) que no hay opiniones mejores que otras y que todo escrito tiene igual mérito. (Recuerdas esto por si recibes menos de B en el curso). ¡Loco, saber que Shakespeare no era mejor que tú te tiene pompeao! Te sueltan 15 minutos antes. Facebook check. (No hay prontuario porque al profe le asignaron la clase ayer.)

1:00pm (¿1:20pm?). ESPA. La profesora anunció la lista de lecturas. Muchas escritoras contemporáneas, ¡qué cool! Nos persuadió de que no hay tal cosa como “verdad” (sí, siempre con comillas) y que nosotros construimos nuestro propio conocimiento. Reiteró su frase favorita, de su amado Nietzsche: “no hay hechos sino solo interpretaciones.” Fácil. Ibid. Ibid. (No hay prontuario porque no cree en los prontuarios.)

2:20pm. Listo. Te comes un pastelón de papa con carne de soya en el kiosquito, no sin antes espantar un par de avispas que te acosan.
¡Felicitaciones, has sobrevivido tu primer día de clases en la UPR! Ahora sólo te faltan 29 días más.

Sentado ya en el Tren de regreso a casa, te preguntas qué aprendiste hoy. Te preguntas, además, qué aprenderás durante el semestre. Las respuestas te incomodan. Necesitas urgentemente un remedio. Si no quieres padecer de déficit intelectual terminal (DIT) al finalizar tu carrera “universitaria” (sí, con comillas), lee a la mayor brevedad lo siguiente:

  1. DeMarco, D. y Wiker, B. Architects of the culture of death. Ignatius, 2004. Aquí conocerás las verdaderas historias y lecciones de los siguientes ídolos de muchos de tus maestros (y varios de tus colegas también): Darwin, Marx, Sartre, de Beauvoir, Sanger, Nietzsche, Freud, entre otros.
  2. Lewis, C. S. The Abolition of Man (1943), The Screwtape Letters (1942). Dos clásicos de uno de los muchos pensadores destacados (junto a G. K. Chesterton, Hilaire Belloc, Jacques Maritain, Josef Pieper, entre otros) que, desgraciadamente, no te asignarán en tus cursos.
  3. Schall, J. V. Another sort of learning. Ignatius, 1998. ¿Cómo debe ser una verdadera formación universitaria? Aquí encontrarás respuestas. También incluye recomendaciones de lecturas.
  4. Zmirak, J. (Ed.). Disorientation: How to go to college without losing your mind. Ascension, 2010. En esta antología aprenderás cómo argumentar sobre los “ismos” más populares en el aula universitaria: relativismo, hedonismo, multiculturalismo, feminismo, utilitarismo, marxismo, cinismo y cientifismo, entre otros.

Cuando termines de leerlos, visita aquí, aquí, y aquí para más recomendaciones. También te interesará ver el vídeo de Peter Kreeft, profesor de Filosofía de Boston College, sobre los debates ideológicos en la cultura actual.

Disfrutarás esta aventura intelectual. No olvides invitar a tus colegas y amistades. ¡Te lo agradecerán! ¡Bienvenidos a una verdadera educación universitaria!