Boletín — septiembre 2005

Se retoma el debate sobre la reconceptuación

El Claustro del Recinto de Río Piedras, en asamblea de mayo de 2003, rechazó por abrumadora mayoría el llamado proyecto de reconceptuación del bachillerato. Como consecuencia de esta determinación, el Senado Académico se vio precisado a replantearse el asunto de la revisión curricular 1 . Ahora, transcurridos dos años, los decanos de facultades y los directores de escuelas han circulado a la comunidad universitaria una Propuesta para la Revisión del Bachillerato en el Recinto de Río Piedras que tiene tantos defectos y lagunas como la anterior. La lectura del documento suscita serias interrogantes:

  • ¿Cuál es la justificación de los cambios propuestos?
  • ¿Por qué ajustar a un mismo esquema de bachillerato todos los programas, independientemente de las disciplinas o profesiones?
  • ¿Por qué la marcada preferencia por un bachillerato de 120 créditos?
  • ¿Qué consideración se prestó al perfil del estudiante de nuevo ingreso?
  • ¿Es fiel a la Misión y a la trayectoria de educación de excelencia de este Recinto el perfil del egresado del bachillerato propuesto?
  • ¿Cuáles son las justificaciones para los límites de créditos por componente y para el total de créditos?
  • ¿Por qué establecer que la determinación de esos límites depende de los “requisitos de acreditación profesional”, y no también del perfil del ingresado y de la naturaleza de la disciplina o profesión?
  • ¿Cuál es el fundamento para la definición de educación general (a modo de ejemplo, se refiere a las Humanidades como “procesos
    humanos en el tiempo y el espacio” (!)?
  • ¿Por qué eliminar un segundo año de Humanidades y de Ciencias Físicas y Biológicas y privilegiar a Literatura (seis créditos) y Arte (tres créditos)?
  • ¿Por qué limitar a seis créditos los requisitos de materias medulares, como Español e Inglés?
  • ¿Cuál es la definición de “pensamiento lógicomatemático”, “literatura” y “arte”, y con base en qué criterios se crearán y ubicarán cursos bajo estos renglones?
  • ¿Qué procedimiento se empleará para enfrentar legítimas diferencias de las unidades académicas del Recinto relacionadas con esta Propuesta?
  • ¿Se devolverá a las unidades académicas el posible documento que surja de estas deliberaciones?

Especial mención amerita el proceso que ha culminado en dicha Propuesta. La Certificación Núm. 11 encomendó a los decanos y directores de escuelas “que en consulta con sus facultades y otros sectores universitarios, generen, en conjunto […] un documento de consenso sobre la revisión curricular”. Asimismo, la Certificación Núm. 3, “mandata [sic] a los decanos y directores de escuelas a promover durante este semestre [agosto-diciembre 2004], en las distintas instancias de sus unidades, la discusión de los documentos producidos hasta el momento por los decanos en torno a la revisión curricular del bachillerato en el Recinto…” [énfasis suplido]. Sin embargo, a pesar de que el grupo de decanos y directores de escuelas señala que ha “incorporado” sugerencias y preocupaciones producto de las discusiones en sus facultades y escuelas, lo cierto es que hay unidades en las cuales las discusiones no se han llevado a cabo, o han sido incompletas y aisladas, y sus propuestas no se han elevado a dicho foro. Esto desvirtúa el mandato del Senado Académico. La Propuesta tampoco demuestra que los proponentes hayan tomado en consideración las numerosas y pertinentes reacciones, interrogantes y recomendaciones que dentro y fuera del Recinto generó el llamado proyecto de nuevo bachillerato. Muestras claras de esto lo son la ausencia de justificación para los cambios y de una consideración del perfil del estudiante de nuevo ingreso, el privilegiar la flexibilidad por sobre el rigor académico, la marcada preferencia por un bachillerato de 120 créditos y un perfil del egresado carente de una debida definición.

Insistimos en que la nueva Propuesta sufre de las mismas deficiencias – de contenido y de proceso- del malogrado proyecto de nuevo bachillerato cuya derogación reclamó el Caucus de Senadores Estudiantiles y el Claustro de nuestro Recinto. Esta llamada Propuesta carece de los méritos que debe poseer un documento que aspire a facilitar las discusiones en torno a cambios medulares en el currículo vigente.

Por otro lado, en su Informe al Senado Académico en reunión de marzo de 2005, la Rectora, Dra. Gladys Escalona de Motta, señaló que el Comité Conjunto de Acreditación de la Middle States y el Consejo de Educación Superior “estima que el Recinto carece de una filosofía coherente de “educación general” y un concepto claro de lo que debe ser el componente medular de educación general del bachillerato. […] Se le requiere al Recinto completar la revisión del bachillerato y someter un itinerario completo de implantación, la cual debe comenzar en el año académico 2007-2008.” La Propuesta de los decanos y directores de escuelas dista mucho de cumplir con el señalamiento relacionado con la educación general, más aún cuando tradicionalmente el Recinto ha cumplido a cabalidad con los requisitos del componente de educación general. No queremos pensar que se esté utilizando el proceso de reacreditación como pretexto para impulsar o imponer una propuesta de revisión curricular que carece de solvencia académica y de la debida justificación. Según el Informe de la Rectora, el Comité Conjunto de Acreditación encontró que “los estudiantes valoran la calidad de la educación y de los servicios que reciben” y que “nuestra oferta académica graduada y subgraduada es amplia y de gran calidad vis a vis los recursos con los que contamos para ponerla en vigor.” Si esto es así, ¿qué diagnóstico sirve de fundamento a la aludida Propuesta de los decanos de facultades y directores de escuelas?

Apreciados miembros de la Comunidad Universitaria: les exhortamos a participar activamente en las discusiones sobre la revisión curricular, proceso que incide en nuestra misión universitaria. No podemos asumir el cambio por el cambio, sino que debemos hacer una revisión curricular con el mayor rigor inherente a los estudios formativos que hemos llevado a cabo y a la mejor tradición universitaria que tiene a su haber este centenario Recinto.


Grupo de Universitarios pro
Excelencia Académica – Septiembre de 2005

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1Certificación Núm. 11 (Año Académico
2003-2004) y Certificación Núm. 3 (Año
Académico 2004-2005).