Advertencia a los niños

Niños, si se atreven a pensar
en la grandeza, la rareza, la demasía,
la escasez de este precioso, único
e infinito mundo en el cual dicen
habitar, piensan en cosas así:
bloques de pizarra circundando manchas
rojas y verdes, circundando redes
amarillo bronceado, circundando blancas
y negras superficies de dominó
donde un pulcro paquete de papel marrón
les invita a que desaten el cordel.
En el paquete una pequeña isla,
en la isla un gran árbol,
en el árbol una fruta cascaruda.
Arranquen la corteza y hiendan la piel:
en la semilla verán
bloques de pizarra circundados por manchas
rojas y verdes, circundadas por redes
amarillo bronceado, circundadas por blancas
y negras superficies de dominó,
donde el mismo paquete de papel marrón
niños, no toquen el cordel!
Quien se atreve a desatar el paquete
se encuentra de súbito dentro de él,
en la isla, en la fruta,
bloques de pizarra rodeando su cabeza,
se encuentra circundado por manchas
verdes y rojas, circundado por redes
amarillo bronceado, circundado por
negras y blancas superficies de dominó,
con el mismo paquete de papel marrón
aún sin abrir en sus rodillas.
Y, si entonces se atreve a pensar
en la escasez, la demasía, la rareza,
la grandeza de este infinito, único
y precioso mundo en el cual dice
habitar -entonces desata el cordel.
 — Robert Graves